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Ventas Grandes

A veces ganan los malos, aunque no siempre

4 de junio de 2016
A veces ganan los malos
1 Algunas veces ganan los malos. ¿Y…?
A veces ganan los malos
La leyenda del traidor Judas

A veces ganan los malos, en ocasiones las cosas se tuercen en favor del que nos ha traicionado. Esto es impredecible a priori, y, cuando sucede, nos llena de gran  amargura; pero, en algunas otras ―gracias a los dioses― derivan en contra del desleal.

Veamos primero  un ejemplo en el que el traidor gana, y que describí hace años en esta forma (1):

«Hoy he sabido de una traición. Una comercial bancaria, una de ésas que se ocupan de visitar las agencias para facilitarles la financiación de sus operaciones, ha traicionado a una agencia a favor de otra. En este caso se trataba de la venta de alguno de los pisos que la Entidad Bancaria que la emplea se había quedado en un embargo.

 Respecto a uno de esos inmuebles, la primera agencia ―la traicionada―había presentado antes, un cliente y una documentación aceptable, En cambio , la segunda ― la tramposa― también había presentado a un cliente  pero no  ―todavía, en el momento en el que esto ocurrió―,  la documentación exigible para iniciar el estudio de la operación.

La comercial de la financiera paralizó la oferta de la primera y dio paso a la segunda con todo tipo de artimañas.

Como la primera se dio cuenta a tiempo del «embolado» que le habían preparado,  dirigió a su comprador hacia otro inmueble, con felices resultados. La segunda, la tramposa, preparó al fin la documentación del cliente que tenían y… me gustaría decirle al lector que, como justo castigo,  su documentación fue rechazada y que la operación finalmente no fue hecha, pero no, desgraciadamente, la operación se hizo.

La comercial nunca más pasó por la primera agencia, después de que en su última visita se le afease su conducta. Pasó sin duda un poco de vergüenza,  pero se ganó la «mordida» que sacó de la segunda.  Era una comercial joven pero con su conducta muy antigua y temeraria, pues al haber hecho lo que hizo, se incluyó para siempre en el infierno de los desleales.

Esto llevó también a que la primera agencia no pudiese seguir vendiendo el resto de inmuebles en cuestión, cosa que sí, siguió haciendo la segunda».

Así que la traición tuvo éxito, la comercial resultó recompensada, su deslealtad no tuvo ninguna consecuencia negativa para ella… y el traicionado, tuvo que soportar el daño.

2… Pero no siempre.

Véase sin embargo, esta historia gemela.

«Otra asesora bancaria que también se ocupaba de visitar a las agencias para ofrecerles la financiación de sus operaciones, traicionó  igualmente  a una agencia a favor de otra. También se trataba de la venta de uno de los pisos que la Entidad Bancaria que la emplea se había quedado en un embargo. Y ocurrió lo mismo, la asesora logró apartar a la primera agencia en cuanto ésta presentó a un comprador, facilitando incluso datos de la operación planteada por la primera, a la segunda agencia con la que la comercial mantenía una relación oscura.

Finalmente, la operación la hizo la segunda, quedando burlada la primera a base de demorar el estudio del expediente de la primera y haciendo que la segunda, que conocía a través de la comercial desleal la oferta de la primera, ofreciese un poco más al banco.

Parecería pues que la comercial desleal y la agencia deshonesta habrían ganado también esta vez, pero el hecho es que si bien la primera perdió la operación, su reclamación al banco mostrando los hechos y la supuesta conducta desleal de su comercial no dejó de tener efecto, pues al poco, aunque el banco jamás contestó, la comercial abandonó su puesto de trabajo. (La echaron.)»

3 ¿Qué hacer cuando ganan los malos?… ¡O en todas!

Dos cosas:

  • Rodéese de leales (3).
  • Guárdese de los desleales, si no, ayudarán a crucificarle. Ya sabe usted que eso ha ocurrido antes, así que guárdese de los traidores.

Y si usted ha sentido alguna vez la tentación de ser desleal, por dinero o por cualquier otro beneficio, le señalo que ser traidor no rinde pues se suele acabar en la horca. Recuerde si no a Judas: la plata no le trajo ningún beneficio.

¡Siga con salud!

Miguel Villarroya Martín, a 31 de mayo de 2016 /  Madrid. España/ LdF.016 / ventasgrandes.com

Notas:

(1) Una versión inicial de esta historia fue publicada en el número 29 de mi revista Más y Mejores Ventas Inmobiliarias, en Febrero de 2009.

(2) Le apunto la opinión de Elbert Hubbard, ―ya sabe, el de Un Mensaje a García―  sobre los desleales: En un apuro, unos gramos de Lealtad valen más que un kilo de Inteligencia.

(3) Hace poco un amigo me ha preguntado si en un proceso de selección de personal hay que valorar más los conocimientos del pretendiente o su lealtad. (Hay escalas para medir esto último). No he dudado en la respuesta, la lealtad es lo primero. Y lo mismo le hubiera dicho si la circunstancia fuese la de despedir a uno u a otro, por causas económicas que indujesen a reducir el personal.

(4) La imagen utilizada se ha tomado de Flickr ―Image from page 138 of «Three Vassar girls in the Tyrol» (1891),  de Champney, Elizabeth W. (Elizabeth Williams), 1850-1922; y en ella estaba como imagen Sin restricciones de derechos de autor conocidas.  Agradecemos a esa organización su cortesía por el libre uso de la misma.